Europa cambia las bombillas incandescentes por LEDs

Las bombillas incandescentes que nos iluminaron por más de un siglo se apagan para siempre en la Unión Europea. A partir de este primero de septiembre desaparecen de las estanterías del comercio minorista.

Es la crónica de una muerte lenta y anunciada, que comenzó en 2009. Primero fueron las bombillas de 100 watts, luego las de 60, 40 y ahora también las de 25 watts. Devoran demasiada energía y sólo convierten en luz un cinco por ciento de su consumo energético; el resto es emitido en forma de calor. Pero Europa quiere ahorrar, proteger el medio ambiente…

“Creo que la tendencia avanza claramente hacia hacia los diodos luminosos o LEDs. Son muy duraderos y casi tan costosos como las lámparas fluorescentes compactas”, resalta Michael Koswick, experto de la revista alemana de protección al consumidor Test.

El inconveniente de las ahorradoras

Intensidad de la luz, vida útil, impacto ambiental, son algunos de los factores que la revista Test tiene en cuenta para comparar lámparas halógenas, LEDs y lámparas fluorescentes compactas, conocidas también como bombillas ahorradoras o de bajo consumo. Todas tienen algo en común: son más caras que las incandescentes, pero consumen menos energía y emiten menos dióxido de carbono al medio ambiente.

La oferta más variada se halla actualmente entre las bombillas ahorradoras. Pero presentan un inconveniente: contienen unos 2 ó 3 miligramos de mercurio; así que hay que ser cuidadosos al desecharlas, y aún más si se quiebran, explica Franziska Krüger, de la Oficina Federal de Medio Ambiente en Alemania:

“Primero, se recomienda airear entre quince y treinta minutos. Luego, usar guantes para recolectar los fragmentos más grandes y un paño húmedo para los más pequeños. Si caen sobre una alfombra, se removerán con cinta adhesiva. Finalmente, todo debe empaquetarse herméticamente, incluidos los guantes, y ser llevado a un depósito de basura contaminante”.

 ¿Bajarán los precios del LED?

Las lámparas halógenas, en cambio, pueden ser desechadas con la basura común. Pero su eficiencia es limitada. Apenas convierten en luz hasta un ocho por ciento de la energía consumida. En la comparación, triunfan los LEDs: son más eficientes, ecológicos, duraderos, ofrecen buena luz y consumen un 90 por ciento menos de corriente que las viejas bombillas incandescentes. Además, pueden integrarse en textiles, muebles o alfombras. Eso sí, aún resultan bien caros. Alcanzar la luminosidad de una bombilla incandescente puede costar entre 10 y 85 euros.

Sin embargo, Peter Liese, experto en energía del Parlamento Europeo avizora cambios a mediano plazo, para alrededor del 2020: "Creo que los LEDs ganarán la batalla. Tendremos cada vez menos lámparas halógenas. Y las ahorradoras jugarán su rol, pero con una tendencia decreciente”.

Con la prohibición total de la bombilla incandescente, la Unión Europea planea disminuir su consumo energético en un uno por ciento. Se trata de una cifra equivalente a ahorrarse 10 plantas de eléctricas de carbón. En países como Estados Unidos, Australia, Brasil, Filipinas, China e India existen ya prohibiciones de esta tradicional bombilla o se planean medidas similares a las del Viejo continente.

Fuente: [dw.de]

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