El nuevo Boing Dreamliner 787 hecho de carbono mas liviano y resistente



BBC Mundo
El flamante avión de Boeing, el nuevo Dreamliner 787 -al que la fabricante estadounidense apostó su viabilidad futura-, fue entregado al primer cliente, la aerolínea japonesa All Nipon Airways (ANA), con tres años de retraso.

El domingo se intercambiaron los títulos de propiedad, y ANA recibirá el aparato este martes. Los primeros trayectos domésticos están previstos para finales de octubre.

Calificado como la respuesta de Boeing a los últimos modelos de su rival europeo Airbus, el ligero Dreamliner 787 se presenta como el primer avión de largas distancias cuya cabina está diseñada para suavizar los efectos del jetlag, con sistemas de purificación de aire mejorados y ventanillas que se oscurecen electrónicamente para mitigar la luz exterior.

Fabricado enteramente de plásticos compuestos, a diferencia de los aparatos previos contruidos mayoritariamente de metal, promete ahorrar un 20% de combustible a la aerolínea, que podrá aterizar en aeropuertos pequeños y cumplir con las rutas programadas, aún cuando no cuente con la demanda de un avión de mayor capacidad.

Aunque el precio de venta se fijó en US$200 millones por unidad, la producción del primer Dreamliner ha costado miles de millones a Boeing, que debió posponer las entregas en siete oportunidades por problemas de ingeniería, demoras de los proveedores y huelgas sindicales.

Ligero y verde, la nueva norma

Tras los tropiezos que impidieron que el Dreamliner se entregara a los clientes en 2008 como previsto -entre ellos un incendio en la cabina durante pruebas realizadas el pasado enero- surgen dudas sobre si Boeing podrá cumplir con el objetivo de fabricar 10 aparatos al mes para 2013.


Boeing ha recibido 821 encargos de su Dreamliner, que para esas fechas estará compitiendo con el Airbus A350.

Éste ha sido diseñado también en base a fibra de carbono, luego que la apuesta de Boeing a los plásticos más eficientes y "verdes" fuera bien recibida en una industria aeronáutica en crisis.

Pero de acuerdo a algunos analistas, Boeing se fue de presupuesto en el programa 787. Aunque la empresa no ha revelado los costos de la accidentada producción del primer avión, informes de prensa en Estados Unidos estiman que rondaron los US$32.000 millones. Por ello algunos expertos en el sector dudan que el caballito de batalla de la compañía empiece a dar ganancias antes de 2020.

"Nunca han tenido un programa de aviones comerciales con tantos problemas; así que, sí, es un hito, pero los desafíos no están todos superados. Boeing todavía debe aceitar la cadena de producción, y debe hacer retoques a unos 40 aparatos, lo que llevará varios años", dijo el analista aeroespacial Scott Hamilton a la agencia de noticias Reuters.

Mientras tanto, el primer Dreamliner, pintado de blanco y azul, partirá de Seattle, Estados Unidos hacia Japón este martes, donde ANA aguarda su incorporación a la flota.

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