Adultos jóvenes que duermen menos de 8 horas tienen mayor riesgo de malestar psicológico

(ANDINA). Los adultos jóvenes que duermen menos de ocho horas por noche tienen mayores riesgos de malestar psicológico, una combinación de niveles elevados de síntomas depresivos y de ansiedad, según un estudio.

Los descubrimientos del estudio sugieren que los aumentos recientes en los niveles de estrés de los que informan los adultos jóvenes podrían estar relacionados con cambios en sus patrones de sueño.

El estudio desarrollado por el Instituto de Investigación del Cerebro y la Mente y el Centro de Investigación Integrada y Comprensión del Sueño de la Universidad de Sidney, en Australia, publicó en la revista Sleep y muestra una asociación lineal entre las duraciones de sueño de menos de ocho horas y el malestar psicológico en adultos jóvenes de entre 17 y 24 años de edad.

Los investigadores descubrieron una asociación similar entre la duración del sueño y el malestar psicológico persistente.

El riesgo de que una persona con malestar psicológico base siguiera con el malestar tras un año de seguimiento aumentaba en un cinco por ciento por cada hora de sueño nocturno perdido. Las duraciones de sueño largas de más de 9 horas no mostraban ninguna asociación con este malestar psicológico.

Según explica Nick Glozier, director del estudio, "en adultos jóvenes que ya experimentan malestar, a menor número de horas de sueño que duermen peores son los resultados en todo el rango de horas de sueño".

El estudio también mostró que el riesgo de inicio de malestar psicológico era mayor sólo en aquellos adultos jóvenes con duraciones de sueño extremadamente cortas. Los participantes sin malestar psicológico de partida que informaron de cinco horas de sueño o menos por noche eran tres veces más propensos a sufrir el malestar psicológico un año después.

En el trabajo participaron 20.822 adultos jóvenes de Nueva Gales del Sur (Australia) que completaron una encuesta confidencial en la que informaban sobre el número de horas de sueño durante el mes anterior. El 30 por ciento de los participantes dormía entre siete y ocho horas por noche y un 18 por ciento informó de un sueño menor a las 7 horas. Menos del 2 por ciento de los sujetos del estudio tenía una duración del sueño extremadamente corta de menos de 5 horas por noche.

El malestar psicológico se evaluó utilizando la Escala de Malestar Psicológico Kessler (K10), una herramienta muy utilizada que evalúa los problemas de salud mental de una persona durante las cuatro semanas previas. El cuestionario incluye aspectos que inciden en la sensación de cansancio, nerviosismo, desesperanza, falta de descanso, depresión, tristeza y pesadumbre. Los descubrimientos del estudio sugieren que los aumentos recientes en los niveles de estrés de los que informan los adultos jóvenes podrían estar relacionados con cambios en sus patrones de sueño.

"El aumento de la incidencia del malestar del que se ha informado en muchos países durante la pasada década o la anterior en esta población de adultos jóvenes podría reflejar el estilo de vida u otros cambios que conducen a menos horas de sueño", concluye Glozier.

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