Con posiciones encontradas culminó la Wcit para regular el internet


Con un tratado final firmado por menos de la mitad de los estados miembros, tras dos semanas de acalorado debate y una incómoda foto de grupo, concluyó la Conferencia Internacional de Telecomunicaciones (Wcit) convocada por Naciones Unidas en Dubai.

La controversia estaba en el aire incluso antes de iniciar un encuentro, que muchos sabían se aprovecharía para tratar el peliagudo tema del control de internet.

Por un lado, tenemos a China y Rusia, entre otros, preocupados porque el alma y motor de algo tan importante como la red global siga en manos de compañías y organismos estadounidenses.

Mientras por otro están los que, a pesar de compartir las mismas preocupaciones, prefieren secundar a Estados Unidos y mantener intacta una red que consideran funciona bien tal y como está.

Pero en definitiva, el fin último de la reunión era actualizar unas regulaciones internacionales en telecomunicaciones escandalosamente obsoletas.

A todo esto ¿Cuál fue el rol y posicionamiento de las naciones latinoamericanas en la Wcit?

El tratado

Según informó la Unión Internacional de los Comunicaciones, hasta el momento de los 193 países miembros un total de 89 firmaron el tratado, entre ellos 19 de Latinoamérica y el Caribe.

Argentina, Brasil, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay y Venezuela ya habían firmado el documento al momento de escribirse este artículo.

Mientras que Costa Rica, Perú y Chile dicen necesitar tiempo para analizar el tema, y Colombia, según informaron a BBC portavoces de la UIT, no lo firmó, sin dar mayores explicaciones.

Bolivia y Ecuador por su parte, países que no participaron en el encuentro, no habrían firmado todavía pero tampoco han expresado ninguna postura concreta.

La firma del tratado supone que este reglamento internacional entra en vigor en el país firmante, pero según aclaró la UIT éste no afecta el actual sistema de administración de internet y, en todo caso, las decisiones últimas sobre las políticas aplicadas a la red de cada país la tienen sus respectivos gobiernos.

No obstante, sobre el primer punto no comparten la misma opinión Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y Costa Rica, quienes interpretan que artículos como el 5B del tratado, dan cierta vía a futuros planteamientos donde un organismo internacional, en este caso la UIT, tuviera autoridad para coordinar acciones conjuntas, supuestamente dirigidas a minimizar el impacto de ataques cibernéticos o el envío de correos basura.

Para los más puristas defensores del status quo de internet, cualquier insinuación de este tipo es absolutamente inviable, y alegan que un apartado semejante podría fomentar la censura, y suponer el principio del fin de la red tal y como la conocemos.

En realidad, independiente de que se apruebe o no este tratado, los gobiernos de algunos países ya cuentan (y usan) herramientas que les permiten controlar de algún modo la internet.

Pero lo que no quieren los defensores más férreos de la "red libre" es un tratado que siquiera insinue una violación de un sistema de gestión de la red basado en lo que se conoce como Multistake holder.

Este sistema se basa en trabajo conjunto entre sociedad civil, sector privado, sector público, medios de comunicación.

El papel conciliador de América Latina

Según explica Andrés Piazza de Lacnic, organismo autónomo encargado de asignar direcciones de internet a América Latina y el Caribe, y quien ha seguido in situ las negociaciones de Dubai, los gobiernos de la región entienden, sin ninguna excepción, "que internet tiene que ser libre".

"La región ha tenido un papel muy importante para llegar a un acercamiento", apuntó.

No obstante, eso no quita que se hayan dado distintas interpretaciones de un documentos que apenas menciona a la internet y que rechazó incluir propuestas como la de Rusia y Brasil, para que los estados puedan asignar direcciones IP y nombres de dominio.

Si se toma el caso de Costa Rica, explica Piazza, es un país con una "modelo de internet abierta y entienden que no firmar el tratado es defender sus principios".

"Otros países con menor renta consideran que el tratado no estaría afectando. Pero en si el hilo conductor es que la región está comprometida con el desarrollo de internet, la internet abierta".

"Es incómodo pero funciona"

Según Jorge Pérez Martínez, coordinador del Foro de Gobernaza de internet en España y profesor de la Universidad Politécnia de Madrid, a muchos les gustaría tener más control sobre la red, pero se teme que eso termine "matando al niño".

"El elemento central de la internet en manos de Estados Unidos, es incómodo, pero funciona", explicó.

"Pero la alternativa es un hombre un voto, cosa que para el mundo de las telecomunicaciones iba bien, pero para el mundo de internet es un desastre, porque se necesita libertad para que haya innovaciones".

Más allá de un tratado internacional sobre telecomunicaciones de débil consenso, lo que sí ha logrado la reunión de la UIT es evidenciar esa especie de guerra fría de la internet que promete seguir dando que hablar en futuros foros internacionales.

Funte: [BBC Mundo]

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